Book review. "Governing Educational
Desire. Culture, Politics and Schooling in China".
Kipnis, Andrew B. 2011. Chicago: The
University of Chicago Press
In this book Kipnis tries to delve into the
determinants of the educational desire as a Chinese society's feature that
would explain dedication, sacrifice and academic success of both teachers,
families and students in China. Studying this phenomenon would allow
understanding why and how a family is able to save 13.000 RMB for University
fees while an average adult only earns 10.000 RMB a year. To explain it, the
author highlights the role of some cultural, historic and social factors as
exemplariness, exams, holistic hierarchy, literary masculinity and nation
building. To delve into educational desire he analyzes the Chinese educative
system through a laudable historical and cultural contextualization, and by
means of a ten year's Zouping ethnography, a county of the north-oriental
Shandong province, that is valuable and whose example can be extrapolated to
the whole country. Doing this the author shows a wide knowledge about the ins
and outs constituting the political system, the educative system and the
Chinese society. Likewise, the ethnography is an deep qualitative analysis that
allows him to give voice and face to subjects, to actors and to their
experiences, desires and problems.
One of the positive aspects in this book is
the dual analysis that takes into account both the systemic elements and the
human agency. Among the systemic elements it highlights the economic and
educative policies, as investments in Education -by means of which China
achieved in 2006 the literacy of 90% adults over 45 years old or school
attendance of 90% children 3 to 6, 90% students 17 to 18 and 65% students
attending University, while the 75% left attending vocational schools-, or as
cultural and historic elements linked to values as exemplariness, exams to
avoid corruption and nepotism, guarantee quality and meritocracy, holistic
hierarchy, literary masculinity and family support. Regarding to human agency,
it highlights, bottom-up, how governors, teachers, families and students deeply
assimilated the educational desire, sacrificing themselves to achieve high
educational levels and taking profit of the available opportunities, motivated
by both an upward mobility aim and Confucian values. Academic success is a
consequence of several systemic elements, but simultaneously a cause of
systemic changes, as the fertility shrinking or changes in family's values and
behaviors. The author points out some interesting factors that can only be
highlighted from a subjects approach, as peasants rejecting Maoist educative
system because it provoked their school failure and frustration, while they
accept today's one because it provides to their offspring a way of upward
mobility. Kipnis' holistic approach allows highlighting interesting issues from
several disciplines, as some current educative system's pedagogical wise
decisions as organizing heterogeneous classrooms mixing highs scoring and low
scoring students, asking teachers to pay attention to the least advantaged in
order to achieve everybody's success. Or highlighting sociological issues as
the literary masculinity, consisting of an appeal towards male who values and
pursues high educational levels, to explain why males also develop educational
desire. Last but not least, the author carries out an effort of globalization
of educational desire as described in Zouping and in China, by analyzing some
of its constituent features -as a rapid and late industrialization, demographic
transition, literary masculinity, nation building and exemplarity- that can
also be found in other geographies and other historic contexts.
Some issues that the author foresight as
worries for China in the future are the probable educational budget's
decreasing, which would charge families with higher economic efforts,
increasing educative inequalities between wealthy and poorer or rural families;
the debate about the effectiveness of an authoritarian versus a democratic
educative system, that he solves with a combination of memorization,
exemplariness and discipline from the first, and a creative commitment from the
second; and finally, the debate around the convenience of a vocational
education, seen as fostering China manufacture industry's position and
providing an alternative to students that failed attaining University.
Kipnis concludes the book by saying that deep
changes in the described educative, cultural and social complex hardly will
happen, because educational desire is deeply anchored in Chinese society.
According to him, all the educative reforming waves coming from abroad -Russia,
Europe, Japan, and so on- only forced to adopt the international rhetoric in
the local debates, but did not modify the ideas introduced by Dewey in 1920's.
Education is an extremely competitive exam-based system. Even a democratic
revolution moving the Communist Party from power would provoke some changes in
the curriculum, but would not modify the educative system's nature, which is
embedded in institutions, bureaucracy, values, economy or demographic dynamics.
Overall, the reader can find and interesting
analysis, that relies on both a deep knowledge of Chinese history, culture and
society, and an ethnography that gathered the educational desire of the
principal actor's voices during more than ten years.
Recensión. "Governing Educational Desire.
Culture, Politics and Schooling in China".
Kipnis, Andrew B. 2011. Chicago: The
University of Chicago Press
En este libro el autor pretende profundizar en
los determinantes del deseo educacional como característica de la sociedad
china que explicaría la entrega, el esfuerzo y el éxito académico tanto del
profesorado como de las familias y el alumnado chino, lo que permitiría
entender fenómenos sociales como que una familia consiga reunir los 13.000
yuanes anuales de media en un contexto en que una persona adulta gana de media
unos 10.000 yuanes al año. El autor destaca en su explicación el papel de
algunos factores de la cultura, la historia y la sociedad china como la
ejemplaridad, los exámenes, la jerarquía holística, la masculinidad literaria y
la construcción nacional. Para profundizar en el fenómeno el autor realiza
analiza el sistema educativo chino a partir de una encomiable contextualización
histórica y de una etnografía de Zouping, una de las comarcas de la provincia
nororiental de Shandong, que es de gran valía y en gran medida extrapolable al
conjunto del país. Con ello autor demuestra un amplio conocimiento de los
entresijos que constituyen el sistema político, el sistema educativo y la
sociedad chinas. Así mismo, la etnografía le permite un trabajo cualitativo en
profundidad, le permite dar voz y cara a los sujetos, a los actores últimos y a
sus vivencias, anhelos, problemas y deseos.
Uno de los aspectos positivos del libro es el
análisis dual, que tiene en cuenta tanto el poder de elementos sistémicos como
de la agencia humana. Así, destaca en el ámbito sistémico las políticas
económicas y educativas como las inversiones en educación por las que a fecha
de 2006 han conseguido el 90% de mayores de 45 años alfabetizados, o la
escolarización del 90% de niños de 3 a 6 años, del 90% de chicos y chicas de
17-18 años, o el 65% en estudios
universitarios, y el 75% del resto en formación profesional; o aspectos
histórico-culturales relacionados con los valores como la ejemplaridad, los
exámenes para evitar la corrupción y el nepotismo, garantizar la calidad y la
meritocracia, la jerarquía holística, la masculinidad literaria y la
construcción nacional. Por lo que se refiere a la agencia, destaca cómo de
abajo a arriba la gobernantes, profesorado, familias y alumnado fueron
asimilando este deseo educacional, esforzándose para conseguirlo y aprovechando
las oportunidades disponibles, motivados por una mezcla de deseo de movilidad
ascendente y el seguimiento de los valores confuncianos. El éxito educativo es
consecuencia de varios de los elementos sistémicos, pero al mismo tiempo es causa
de cambios sistémicos como la reducción de la fertilidad o cambios en el
comportamiento y en los valores de las familias. El autor señala algunos
factores interesantes que sólo pueden destacarse teniendo en cuenta la
perspectiva de los sujetos, como que los campesinos rechazaban el sistema
educativo del maoísmo porque les generaba fracaso y frustración, mientras que
aceptan el nuevo sistema educativo porque ven en él un medio de promoción
social de su descendencia. Su aproximación holística le permite destacar
aspectos interesantes procedentes de distintos ámbitos, como algunos de los
aciertos pedagógicos del sistema educativo actual como la redistribución de los
alumnos según los resultados, heterogeneizando las clases con una mezcla de
alumnos con mejores y peores resultados, promoviendo el esfuerzo del
profesorado en conseguir el éxito de todos/as. O algunos aspectos sociológicos
como la masculinidad literaria, que consiste en la valoración y atractivo del
alto nivel educativo en los varones. Finalmente, el autor realiza un esfuerzo
de universalización del caso de estudio, analizando aspectos constituyentes del
mismo que encuentran paralelo a otras geografías y contextos históricos, como
son una industrialización rápida y tardía, la transición demográfica, la
masculinidad literaria, la construcción nacional y la ejemplaridad.
Algunos
temas que el autor contempla con preocupación para el futuro son el posible
descenso en el presupuesto destinado a educación que haría recaer más peso en
las familias, aumentando así las desigualdades educativas entre las familias
más ricas o de entornos urbanos que se pueden permitir las academias privadas y
las familias más pobres o de entornos rurales; el debate entre sistema
educativo autoritario o democrático, que el autor resuelve apoyando una
combinación entre la memorización, ejemplaridad y disciplina del primero, por
ser más igualitario, y el compromiso creativo del segundo; así mismo, apoya las
recientes políticas de formación profesional, en la medida que fortalecen la
posición de la industria manufacturera china, y como alternativa válida y
valiosa al estudiantado que no ha conseguido entrar en la educación
universitaria.
El
autor concluye el libro diciendo que difícilmente ocurrirá algo nuevo en el
complejo educativo, cultural y social en China que ha descrito, ya que el deseo
educativo está profundamente anclado en la sociedad. Según él, todas las olas
reformistas fruto de influencias exteriores -Rusia, Europa, Japón, etc.- han
hecho poco menos que adoptar la retórica internacional en los debates locales,
sin modificar las ideas que Dewey introduzco en China en la década de 1920. La
educación sigue basándose en un sistema de exámenes extremadamente competitivo.
Incluso, una revolución democrática que sustituyera el Partido Comunista en el
poder podría ejercer algún cambio en el currículum del sistema educativo chino,
aunque no modificar la naturaleza misma del sistema, que está imbricado
históricamente en las instituciones, el sistema burocrático, en los valores, el
sistema económico o las dinámicas demográficas. En conjunto se trata de un
interesante análisis, que se apoya en un profundo conocimiento de la historia,
la sociedad y la cultura china, así como en una etnografía de muchos años que
recoge las voces de los protagonistas del deseo educacional.